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III. Propósitos

Como señala Schoenfeld, la investigación en Educación Matemática tiene dos propósitos principales, uno puro, el otro aplicado. Los dos propósitos son igualmente importantes. Sin un conocimiento de la parte básica no es esperable avanzar mucho en las aplicaciones. [Una comparación con la medicina es fructífera, como lo hace Schoenfeld. Por su parte Brousseau hace una comparación con la economía]. El conocimiento básico tiene interés intrínseco por un lado; por el otro da fundamentos y refuerza al trabajo aplicado. Es importante entender esto propósitos duales. Contrastan fuertemente con el único propósito que se atribuye a la investigación en Educación Matemática desde la perspectiva de muchos educadores matemáticos, que es contestar a la pregunta ``¿Qué es lo que funciona en el aula?". En cambio una pregunta diferente es ``¿Cómo funciona un saber en el aula?" Más allá de la importancia de los resultados útiles y más allá de que la utilidad es motivadora de gran parte del trabajo educativo, es un error pensar que las aplicaciones directas (desarrollo curricular, `pruebas' de la eficacia de ciertos tipos de instrucción, etc.) son la cuestión fundamental de la investigación en Educación Matemática2 . Conviene mantener clara la diferencia entre docencia e investigación en educación matemática. Resaltemos que muchas de las discusiones sobre el dictado de un curso o sobre la marcha de un plan de estudios no son, normalmente de Educación Matemática, sino de educación matemática. Esto no es un juego de palabras, nos referimos a los criterios empíricos usuales que uno aplica en la docencia tales como elegir un libro de texto, confeccionar un conjunto de ejercicios. Una observación importante es darse cuenta de que la investigación en Educación Matemática (en el ámbito universitario de grado) es un emprendimiento muy diferente de la investigación en matemática y que una comprensión de las diferencias es esencial si queremos apreciar (o, mejor aun, contribuir a) el trabajo en este campo. En Educación Matemática los resultados son raramente definitivos; son, usualmente, sugerentes. La evidencia no es del mismo orden que una demostración, pero es acumulativa, tiende hacia conclusiones que están más allá de dudas razonables. Un enfoque científico es posible, pero debe tenerse cuidado de no confundir - lo que cuenta no es tanto lo más típico de la ciencia, tales como el método experimental, sino el uso del razonamiento y estándares de evidencia cuidadosos, empleando una amplia variedad de métodos para la tarea entre manos. Aquí se distingue, por un lado, entre rigor y rigor matemático; por el otro sobre la conveniencia de no aferrarse siempre a un método (lo señalan varios autores tales como Kilpatrick, Sierpinska, Schoenfeld y, recientemente, Arcavi). Brousseau expresa sus ideas sobre el estudio sistemático de los fenómenos que aparecen en la enseñanza de la matemática (que está en el título de su tesis) cuando expresa que pretende hacer una `teorización' de ellos; el resultado es la llamada `Teoría de situaciones'. En una entrevista televisada (Córdoba, Agosto 1996) contestó así a una pregunta sobre esos fenómenos: ``Sin dudas hace falta una ciencia. Pienso que, como en la economía, esto no se hará rápidamente... pero debe buscarse, investigar, comprender cómo funcionan." Comprender como funcionan esos fenómenos tiene varios aspectos. Uno lo señala en la misma fuente Brousseau: ``Es éste exactamente el problema de la didáctica, y no es fácil: cuáles son las condiciones que hacen que un saber pueda ir de una institución a otra, cuáles son las condiciones de difusión de los saberes". (énfasis agregado) No importa a qué enfoque uno adhiera, esta definición es suficientemente abarcativa. Notemos que la matemática para no matemáticos es un problema de ese tipo.
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